El apellido
El apellido más antiguo de la familia no era Smud sino Zmud: así lo escribe el censo de 1858. Viene de Žemaitija (Samogitia), una región del oeste de Lituania que en las lenguas eslavas se llamaba Żmudź. De ahí salió el apellido: Zmud significa, más o menos, «el de Samogitia». Era una manera habitual de identificar a alguien por el lugar del que venía.
Con el paso de las generaciones y de los países, la palabra se fue acortando y adaptando a cada idioma y a cada funcionario que la escribió: Zhmuyd en la lista de 1853, Zmud en el censo de 1858, Zhmud en la partida de Mariúpol de 1899 y finalmente Smud en la Argentina. Los árboles publicados en internet la escriben Zhmuydya, y las reconstrucciones, Zhmood; ningún documento de esta investigación muestra esas dos formas. Algunas ramas conservaron formas anteriores, y por eso hoy existen primos lejanos apellidados Zmood en Australia y Zhmud en otros países. Dentro de esta familia, son todas la misma palabra.
Ludza
La familia vivía en Ludza, una ciudad que hoy está en el este de Letonia y que entonces pertenecía al Imperio Ruso. En los documentos de la época aparece también como Lutzin o Lucin. Era una ciudad con una comunidad judía numerosa y antigua.
En 1846, David Zmud dejó Ludza. Junto con otras familias judías de la misma zona se trasladó al sur, a las colonias agrícolas que el gobierno ruso había abierto en lo que hoy es Ucrania. El Estado ofrecía tierra a familias judías dispuestas a dedicarse a la agricultura, y muchas aceptaron: era una de las pocas maneras de escapar de las restricciones que pesaban sobre ellas.
Hacia 1850 la familia ya estaba instalada en Novy Zlatopol, una de esas colonias agrícolas, en la provincia de Ekaterinoslav. Ahí aparece el documento más antiguo que tenemos: un censo de 1858 que registra a toda la familia bajo el mismo techo, con nombres y edades.
El censo de 1858
Ese censo enumera a David, de 40 años, y a su casa entera. Lo registra como «David Falikov Zmud». En ruso, «Falikov» quiere decir «hijo de Falik»: gracias a esa sola palabra sabemos, con un documento en la mano, cómo se llamaba el padre de David.
En la misma página figuran sus hijos, entre ellos Koppel, de 20 años, y la esposa de Koppel. Así que en 1858, cuando el censista pasó por la colonia, el abuelo de Felix, su padre y su madre estaban todos ahí, contados uno por uno.